Cuando dejar de buscar aprobación cambia tu forma de vivir
Hace ya unas décadas cayó en mis manos un libro que, en aquel momento, supuso para mí una verdadera apertura al entendimiento del comportamiento humano. Debía de tener 17 o 18 años y, como suele ocurrir a esa edad, me sentía bastante perdida.
Tus zonas erróneas, de Wayne W. Dyer, me iluminó de alguna manera y dejó una huella profunda en mí. Desde entonces, muchas de sus ideas han acompañado mi forma de pensar. Dyer llama “zonas erróneas” a esas barreras mentales que construimos a partir de la culpa, la preocupación o una autoimagen frágil y desactualizada.
Desde pequeños aprendemos que nuestro valor depende de la aprobación externa: si sacas buenas notas, eres válido; si te comportas como marcan las normas, eres una buena persona; si respondes a las expectativas de los demás, mereces reconocimiento. Poco a poco, vamos entregando nuestra valía a miradas ajenas.
Y ahí aparece uno de los grandes conflictos: la autoestima. Muchas veces hemos aprendido que querernos a nosotros mismos es egoísmo, cuando en realidad es una forma de respeto interior. Dyer defiende que la felicidad nace de la capacidad de elección y de comprender que nuestro valor personal no depende de la opinión de otros ni de nuestros errores. La valía personal no puede ser validada por otros. Como escribe en el original, “Self-worth cannot be verified by others”.
Entender esto a nivel intelectual puede parecer sencillo; llevarlo a la práctica es otra cosa. Requiere entrenamiento diario. Igual que ejercitamos el cuerpo, también debemos ejercitar la mente.
Comprendernos es el primer paso. La culpa suele surgir por algo que hicimos en el pasado y que hoy seguimos castigándonos. La preocupación, en cambio, nos arrastra hacia un futuro que aún no existe. En ambos casos, nos alejamos del presente.
La buena noticia es que podemos cambiar. Podemos revisar nuestros hábitos mentales, cuestionar las frases con las que nos limitamos —“yo soy así”, “no puedo evitarlo”, “no valgo para esto”— y empezar a elegir de otra manera. Cambiar no es dejar de ser uno mismo; es dejar de vivir atrapado en ideas que ya no nos sirven.
Las Zonas Erróneas a identificar, comprender y trabajar: