Emociones que deciden por ti: aprende a negociarlas
¿Alguna vez dijiste “no sé por qué lo hice”? Pues no estabas “loco”: estabas en “tu cuerpo”. Las emociones son atajos biológicos que priorizan lo que el cerebro considera crucial para nuestra supervivencia, aunque nuestra razón aún no lo haya procesado. Como escribió Daniel Kahneman: “Lo que ves es todo lo que hay”; nuestro Sistema 1 : “piensa rápido, es automático y llena huecos” decide primero. La buena noticia es que podemos negociar con ese sistema, sin silenciarlo.
Existe evidencia científica de que el cuerpo siente antes que nosotros seamos conscientes. El neurólogo Antonio Damasio propuso la hipótesis del marcador somático: señales fisiológicas como la tensión, un nudo en el estómago, microcambios en la piel que son síntomas de emociones que subyacen y orientan decisiones complejas. En palabras atribuidas a Damasio: “No somos máquinas que piensan y sienten; somos máquinas que sienten y piensan”. El punto no es sofocar emociones, sino etiquetarlas y elegir la conducta que mejor sirve a tus metas.
Etiquetar la emoción consiste en nombrar con precisión lo que sientes por ej : ira contenida, ansiedad, frustración, vergüenza etc. Esto provoca la reducción de la reactividad de la amígdala ( pequeño orgánulo en forma de almendra que residen en nuestro cerebro, que detecta rápidamente los estímulos emocionales y dispara respuestas, teniendo un papel relevante en la reactividad emocional) y devuelve recursos a la corteza prefrontal.
¿Como puedes hacerlo? Te sugiero 3 simples pasos que puedes practicar fácilmente.
Una vez que etiquetas la emoción ya no estas “en” ese estado emocional que te gobierna sino que estas “con” la emoción, que te permite decidir y elegir durante los siguientes 60/90 “. ¿ Por qué?. Pues porque esto te habilita a realizar una pausa fisiológica y respirar lentamente (exhalación más larga que la inhalación), te permite ver qué quieres hacer, qué objetivo tiene tu decisión: ¿Quiero proteger mi salud? ¿quiero realmente ese proyecto? ¿quiero esta relación?…son preguntas que nos hacen reflexionar en el momento para tomar la decisión evitando la conducta impulsiva y buscando una alternativa prudente más acorde con nuestros valores, menos reactiva.
A veces este proceso resulta complejo quizás respirar y posponer la respuesta sea suficiente para decidir y tomar “ buenas decisiones” .
Negociar con tus emociones no es desoírlas; es convertir su energía en información. Etiqueta, respira, elige conducta y decide con criterios. Tu cuerpo seguirá señalando, pero ahora tú cuentas las señales y decides sobre ellas.
Recomendaciones prácticas para “buenas decisiones”
Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.
Nota: Imagen realizada con IA